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miércoles, 26 de septiembre de 2012

México: Las cárceles, centros para el reclutamiento de Los Zetas.

Durante doce horas, 131 presos se deslizaron, en cuclillas, por un estrecho túnel que les permitió escapar de la cárcel de Piedras Negras, Coahuila, al noreste de México.

Fue la segunda fuga masiva más grande en la historia reciente del país. Y es, para algunos especialistas, una muestra más de que la guerra contra y entre carteles de narcotráfico también se libra en las prisiones.

En los últimos seis años, más de 700 presos han escapado de cárceles en varias ciudades, muchos vinculados con la delincuencia organizada. La mayoría de las fugas han ocurrido en zonas con presencia del cartel de Los Zetas, uno de los más peligrosos de la región, según autoridades mexicanas.

Esto no es casualidad, le dice a BBC Mundo el analista Alberto Islas, director en México de la empresa consultora Risk Evaluation.

En muchas prisiones estatales existen reos de alta peligrosidad mezclados con delincuentes comunes, explica. Son prisiones con bajos niveles de seguridad que fácilmente pueden ser controlados por los cárteles. Los Zetas, y otros grupos, aprovechan esta condición.

“Rescatan a gente entrenada que ya conocen, saben cómo trabajan y el manejo de la organización”.

“Les sale más barato, por la baja seguridad de los penales, sacarlos a ellos que reclutar gente nueva. Lo hacen porque el riesgo de rescatar gente de la cárcel es muy bajo”.

Estrategia
Así, subraya el especialista, en la disputa que mantiene con otros carteles, Los Zetas se han surtido de soldados entre los internos de las prisiones. A eso hay que sumarla la sangrienta disputa que enfrenta a los dos principales líderes de los Zetas, Heriberto Lazcano (alias El Lazca o Z3) y Miguel Ángel Treviño Morales (alias Z40).

De hecho, la mayoría de los presos que escaparon de la cárcel de Piedras Negras pertenecen a esta organización, reconoció el procurador (fiscal) de Coahuila Homero Ramos Gloria.

Es una estrategia que ha resultado efectiva para la organización. Los nuevos soldados suelen encargarse de acciones violentas contra sus rivales, e incluso algunos son responsables de masacres recientes en el noreste del país, de acuerdo con la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR).

Es el caso del asesinato de 49 personas cuyos torsos fueron abandonados en Cadereyta, Nuevo León, en mayo pasado.

Uno de los acusados de la matanza es Ricardo Barajas, conocido como “El Bocinas” y quien meses antes escapó de la prisión de Apodaca, Nuevo León, junto con otros 29 reos.
Para concretar la fuga, Los Zetas organizaron una matanza de 44 prisioneros que pertenecían a su rival, el Cartel del Golfo. “El Bocinas” fue recapturado en agosto por el Ejército.

Los dos asesinatos masivos fueron parte de la disputa de estos grupos por controlar las rutas de tráfico de drogas y el secuestro de migrantes en Tamaulipas, al noreste del país, según confesaron los detenidos a las autoridades.

En este estado han ocurrido la mayoría de las fugas masivas de reos por una razón, explica Islas: es un territorio codiciado por varias organizaciones delictivas.

“El mercado de droga sigue aumentando y por eso reclutan más gente. Es como en cualquier negocio: si no tienes ventas no contratas empleados, y ahora seguramente quieren tomar otra plaza, se están expandiendo y por eso necesitan gente preparada”, le explicó el analista a BBC Mundo.

¿Cárcel?
Más allá de la disputa de carteles, la condición de las cárceles mexicanas es un serio problema de seguridad, reconocen organizaciones civiles y autoridades.

Recientemente la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) advirtió que en las prisiones de Ciudad de México, por ejemplo, el verdadero control lo tienen los internos que han formado una especie de “autogobierno”.

La misma situación ocurre en al menos la mitad de las cárceles del país, especialmente las ubicadas en zonas que disputan los carteles de narcotráfico, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Eso ha provocado que, en algunos casos, las prisiones se conviertan en refugio para los delincuentes.

Un ejemplo fue el caso de Humberto Ramírez Bañuelos, conocido como “La Rana”, ex jefe de sicarios del Cartel de Tijuana y quien se hizo encarcelar para escapar de una sentencia de muerte que emitieron los jefes de la organización.

Otra muestra fue Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien según investigaciones de la PGR vivió cómodamente en la prisión de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, de la que decidió escapar cuando supo que podría ser extraditado a Estados Unidos.

La crisis en las prisiones alarma a las autoridades. La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ha enviado a cárceles de alta seguridad a cientos de reos vinculados con carteles de la droga y otras organizaciones de delincuencia organizada.

Pero muchos aún permanecen en centros penitenciarios de baja seguridad, y es allí donde existe el mayor problema, ha reconocido el secretario de Seguridad, Genaro García Luna.

por, Animal Político
Fuente: CosechaRoja.org

martes, 25 de septiembre de 2012

Rápido y furioso: dos mil armas norteamericanas perdidas en México.

por, Jorge D’Garay Juncal. Inés García Ramos. Zeta.
 
 
Entre noviembre de 2009 y diciembre de 2010, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) de Estados Unidos, a través de su sede en Phoenix, Arizona, distribuyó armas entre compradores ilegales y traficantes amateurs con el objetivo de rastrearlas (gunwalking) y trazar la ruta que las armas siguen en la frontera antes de ingresar a México.

La operación, conocida como Rápido y Furioso, fue un fracaso total: hasta hoy, el seguimiento, rastreo y localización de al menos 2 mil armas vendidas ha sido casi nulo. La operación se canceló en enero de 2011. La historia se hizo pública en febrero.

Dos tercios de las armas terminaron en México, implicadas en crímenes de  varios tipos –la noche del 15 de diciembre de 2010, el agente de la patrulla fronteriza Brian Terry fue ultimado en un altercado entre criminales e inmigrantes ilegales en Arizona. Al investigar la escena del crimen, la policía descubrió que dos rifles de asalto ahí disparados eran parte de las armas vendidas por la ATF.

Tanto Obama como el procurador general Eric Holder han negado una y otra vez su conocimiento del tema, a pesar de que el Departamento de Justicia estaba activamente implicado, con la participación directa del Subprocurador de Justicia, el Procurador Federal para Arizona y la cabeza de la ATF.

Las indagaciones han descubierto que al menos 57 armas más han estado implicadas en once diferentes crímenes violentos ocurridos en el suroeste de Estados Unidos en 2011. 42 de esas armas fueron incautadas en dos escenas del crimen en El Paso, Texas. Las otras armas fueron encontradas en Phoenix, Nogales, Douglas y Glendale, Arizona. Además de la ATF, se descubrió que tanto el FBI como la DEA estaban enterados de la operación, pero la falta de coordinación entre las agencias de inteligencia estadounidenses contribuyó también al fracaso de Rápido y Furioso.

Ésta no es la primera operación de este tipo que el gobierno estadounidense impulsa para desmantelar el abastecimiento de armas a los cárteles del narcotráfico en México. El congresista demócrata Elijah Cummings reveló en enero de 2012 que Rápido y Furioso es la cuarta de una serie de ejercicios encubiertos realizados desde 2006; los cuatro intentos han sido incapaces de recuperar e incautar armas, y de procesar y juzgar a quienes con ellas trafican. La primera se llamó Wide Receiver y estuvo vigente entre 2006 y 2007; la segunda, Caso Hernández en 2007, luego vino el Caso Medrano en 2008 y finalmente Rápido y Furioso en 2009 y 2010. La última fue la más extensa y la que permitió la entrada del mayor número de armas a este país –más de 2 mil rifles de asalto, al menos 50 rifles de francotirador y miles de municiones.

Todas las operaciones han funcionado más o menos de la siguiente forma. Con dinero público, se le instruye a un agente federal para que adquiera armas de diverso calibre y potencia en distintas armerías estadounidenses, la mayoría localizadas en los estados fronterizos con México, cuya legislación en materia de armas de fuego es menos restrictiva. Luego los agentes federales revendían las armas a compradores ilegales y debían de seguirlos hasta el sitio de almacenamiento para develar la forma en que las redes de tráfico y contrabando de armas hacia México funcionan. Pero algo sucede y las armas se les pierden. Con Rápido y Furioso se evidenció la descoordinación de las autoridades estadounidenses y la corrupción y desinterés de sus contrapartes mexicanas.

Cacería en tiempos electorales
Enfrascados en una investigación que no solamente encuentre culpables, pero también deslinde responsabilidades, la Cámara de Representantes de Estados Unidos designó al Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental –conformado en su mayoría por republicanos– para encabezar la averiguación que, se presume, pondría en riesgo el puesto de más de un funcionario cercano a Obama.

El secretario de Justicia estadounidense se convirtió en la principal presa de esta cacería. Desde octubre pasado, le fueron solicitados documentos adicionales para la investigación, incluso se le advirtió que podría ser acusado de desacato, de abstenerse a la medida.

Minutos antes de la audiencia encabezada por Darrel Issa, el presidente Barack Obama aplicó su fuero a los documentos –en un malogrado intento para salvar la cabeza de su cercano colaborador–, lo que significa que el Departamento de Justicia no tiene la obligación de entregar la información al Comité de la Cámara. Los documentos se encuentran fuera del alcance del Comité, pero del procurador de Justicia no.

“Lamentamos que hayamos llegado a este punto después de los muchos pasos que hemos tomado para hacer frente a las preocupaciones del Comité y dar cabida a los intereses legítimos del Comité de Supervisión con respecto a la Operación Rápido y Furioso”, se informó en una carta del vicesecretario de Justicia, James Cole.

“¿Por qué el presidente declara fuero ejecutivo, a menos que haya algo tan importante que él sienta que la Comisión y posiblemente el público no deben conocer?”, declaró en la audiencia del miércoles 20 de junio, el representante de Indiana, Dan Burton, quien junto a otros 22 miembros votó a favor de que el procurador de Justicia, Eric Holder sea presentado ante el Congreso, acusado de desacato por la no entrega de documentos del operativo Rápido y Furioso. La medida será considerada por la totalidad de la Cámara de Representantes la siguiente semana.

Las fallidas negociaciones para prevenir esta votación ocurrieron la noche del 19 de junio, en una reunión de 20 minutos entre Eric Holder y Darrel Issa, el primero ofreció proporcionar los documentos bajo la condición de que la disputa quedara resuelta, el segundo se negó.

A Holder, quien ha comparecido nueve veces ante el Comité, se le ha solicitado su renuncia, tanto por parte de la Patrulla Fronteriza, como por parte de la Cámara de Representantes. De ser encontrado culpable de desacato, podría privársele de su libertad, pero la decisión final será tomada en Suprema Corte.

“Las acciones del Departamento de Justicia han obstruido la investigación. El Congreso tiene la obligación de investigar asuntos no resueltos… (explicar) las razones de la demora significativa en reconocer la imprudente conducta en la Operación Rápido y Furioso”, declaró Darrel Issa, presidente del comité.

Hasta el momento, el Departamento de Justicia norteamericano ha entregado 7 mil 600 documentos de los 140 mil en su poder que han sido revisados. La confidencialidad de los materiales en su poder, ha sido el principal argumento de Holder para no responder a la citación.

Desde el año pasado, una serie de funcionarios han sido identificados como responsables de la polémica operación. Relevados de sus puestos, Kenneth Melson, entonces director de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas (ATF), el director adjunto de Operaciones, William McMahon y dos responsables regionales de oficina.

Por recibir correos electrónicos con reportes de la operación, se acusó al ex director para América del Norte del Consejo Nacional de Seguridad, Kevin O’Reilly, su director para el Hemisferio Occidental, Daniel Restrepo, y el director de la Oficina para Políticas Antiterroristas y Antinarcóticos, Greg Gatjanis.

La insistencia de los republicanos en esta investigación, entre ellos John McCain y Mitt Rommney –el primero intentó llegar a la presidencia de Estados Unidos en 2008, el segundo se encuentra en plena campaña presidencial– podría ser no solamente fruto de su interés por esclarecer el operativo que exhibió la fallida intromisión estadounidense en asuntos de seguridad nacional en el extranjero, sino una estrategia de ataque en tiempos electorales.

Por parte de México
Porque la funesta guerra contra los cárteles del narcotráfico y el crimen organizado se ha convertido en el sello de su sexenio, la administración de Felipe Calderón Hinojosa ha capitalizado el asunto del contrabando ilegal de armas de fuego hacia México como la principal razón de la violencia que se vive en México. Aunque el argumento es en parte cierto, el hecho es que el presidente y su equipo han enfocado toda la batería discursiva del Estado hacia acusaciones y denuncias públicas sin que éstas se acompañen de propuestas específicas para el combate a este fenómeno o de un paquete claro de sanciones comerciales, una medida que con frecuencia aplica Washington a países que no quieren cooperar.

Nuestra clase política se ha inclinado más por la palabra seductora y suplicante que por el trabajo interinstitucional y el parlamentarismo binacional para buscar una solución efectiva dentro de un marco regulatorio eficiente. Por ejemplo, a mediados de febrero de 2012, Felipe Calderón develó un espectacular en la frontera entre Chihuahua y Texas con el mensaje “No More Weapons”. La frase, que puede verse desde Estados Unidos, pesa tres toneladas y se hizo con el metal de 7 mil 500 rifles automáticos y pistolas decomisadas y destruidas en una base militar de Ciudad Juárez, donde al menos 9 mil personas han muerto desde 2008.

“Queridos amigos de Estados Unidos”, dijo el presidente durante la ceremonia de inauguración en inglés, “México necesita su ayuda para detener la terrible violencia que estamos sufriendo. La mejor forma de hacerlo es deteniendo el flujo de armas automáticas hacia México.”

Evidentemente, el problema no se reduce sólo en un control más estricto del lado norte de la frontera; las autoridades aquí no se esfuerzan mucho por solucionarlo –en las puertas de acceso a México, a pesar de que desde 2009 se instaló el sistema SIAVE de alta tecnología para revisión vehicular y detección de drogas, humanos y armas, los decomisos de todo tipo de contrabando están lejos de los compromisos proyectados.

En febrero pasado, el Director de Proyectos Multimodales de la SCT dijo a ZETA que en las horas pico, el sistema “se desborda”, es decir, que la capacidad instalada no aguanta el flujo vehicular del norte al sur y por lo tanto, el SIAVE no puede detectar la carga de cada unidad. Simplemente, no funciona. O no quieren que funcione.

Más un sueño guajiro que una opción real, la petición de Felipe Calderón se inscribe en un clima adverso a su postura: una encuesta realizada por Reuters/Ipsos, en abril pasado, revela que la mayoría de los norteamericanos apoyan el derecho a matar (the use of deadly force) en situaciones de defensa personal, incluso en espacios públicos.

El 68 por ciento de los encuestados, o 2 de cada 3 personas, tiene una percepción favorable de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), el grupo de Washington más importante en el cabildeo a favor de la portación de armas. 82 por ciento de los republicanos aprueban su gestión y 55 por ciento de los demócratas también, la organización política tradicionalmente ligada a la restricción del uso de pistolas.

En este sentido, la mayoría de los estadounidenses aprueban la idea de que la gente debería poder defenderse a sí misma con el uso de la fuerza, matando inclusive, en una situación que exija su defensa personal, en su domicilio o al aire libre. Casi la mitad de los encuestados percibe un incremento del crimen en las áreas donde se desarrollan, pero estadísticas del FBI muestran que los crímenes violentos han mostrado una constante tendencia a la baja en los últimos 4 años y medio. De tal modo, el 85 por ciento no cree que la policía sea capaz de detener el crimen y 77 por ciento siente que la “gente normal” debería tomar la vigilancia en sus manos y prevenir más atracos. Estudios independientes del Brady Campaign to Prevent Gun Violence, un centro independiente anti-armas, afirman que una regulación estatal estricta es directamente proporcional a un bajo índice de homicidios en esas entidades, como California, Nueva Jersey, Massachusetts, Nueva York, Connecticut y Hawai. En contraste, los 31 estados que presentan los marcos regulatorios más débiles, como Arizona, Utah y Florida, exportan armas de fuego a otros estados a un ritmo nueve veces mayor que el de aquellas entidades con leyes más fuertes.

La realidad es que el tráfico de armas de Estados Unidos a México y los ingresos de y ganancias de su venta han sido un negocio redituable desde hace más de un siglo. Comerciantes texanos le vendían armas a Pancho Villa, y así como ahora, en Ciudad Juárez reinaba la violencia y la brutalidad, y cruzando el Río Grande, en las calles de El Paso, se respira calma y tranquilidad. Allá se van los dólares, aquí se queda la pólvora y la muerte. También fueron vendedores norteamericanos quienes dieron armas y aviones a Álvaro Obregón para ayudarlo a vencer a Adolfo de la Huerta cuando éste se rebeló en 1923 en contra de la candidatura presidencia de Plutarco Elías Calles. Lo que ahora los familiares de más de 60 mil víctimas han padecido en carne propia es sólo la continuación de una política de abastecimiento bélica basada en la oferta y la demanda, un flujo de armas hacia este lado de la frontera que no se detendrá si se mantienen vivos los esquemas vigentes para combatir al crimen organizado en México.

Las armas de ‘Rápido y furioso’ se usaron en al menos tres masacres.Una masacre en Sonora. Un asesinato en Chihuahua. Un atentado contra un policía de Tijuana: ese es parte del uso que tuvieron las armas que ingresaron a territorio mexicano mediante la fallida operación Rápido y furioso del Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de Estados Unidos (ATF por sus siglas en inglés).

Armas traficadas hacia México dentro de la operación fueron utilizadas en al menos tres masacres, además de enfrentamientos contra el Ejército, la Marina y la Policía Federal en los que un número no determinado de civiles, soldados, marinos y agentes mexicanos resultaron heridos. Una de éstas incluso fue hallada en posesión del comando que asesinó al hermano de la procuradora de Chihuahua, Patricia González.

Esas son algunas de las conclusiones colaterales a las que llegó la Oficina del Inspector Interno del Departamento de Justicia, tras cerrar ayer más de un año de investigaciones en torno a la responsabilidad del procurador Eric Holder en la operación de la ATF.

Hasta ahora, el destino y uso en concreto de las armas que Washington dejó cruzar a México era desconocido. Tan sólo se sabía que varías “habían sido recuperadas en escenas del crimen”, además de que una fue utilizada en el asesinato del agente de la Patrulla Fronteriza, Brian Terry, en diciembre de 2010.

Pero el reporte del Departamento de Justicia, presentado en Washington para exonerar a Holder, tiene un resultado adicional: incluye detalles de cuáles fueron esas escenas del crimen. Puntualiza el destino de algunos de esos rifles, que se expandieron por una tercera parte del territorio nacional, llegando a sus entidades más violentas.

A mayor detalle, un arma comprada en 2008 en Arizona fue hallada en el sitio de una de las peores batallas jamás vividas por Tijuana, en abril de ese año. Al término de la balacera, 18 sicarios de facciones distintas del cártel de los Arellano Félix yacían muertos.

Otra arma comprada en Arizona fue empleada en Tijuana para tratar de asesinar al jefe policiaco del distrito Centenario de la ciudad, Jesús Alberto Hurtado Estrada, atacado a la salida de una fiesta infantil. El comandante repelió la agresión, pero tanto él como su hijo resultaron heridos de bala.

Cuatro años después, en 2012, Hurtado Estrada fue finalmente asesinado.
Hubo otros casos. El 20 de noviembre de 2009, soldados mexicanos en un retén en Naco, Sonora, encontraron 19 rifles comprados en una tienda de Phoenix ante la vista de agentes del ATF dos semanas antes. Eran parte de un embarque mucho mayor del que se perdió el rastro.

Siete meses después, esas armas resurgieron. Una fue recuperada de la escena de la más grande masacre en la historia de ese estado, ocurrida en julio de 2010, cuando 21 personas fueron asesinadas en el municipio de Tubutama.

En aquella ocasión se reportó el uso de rifles Barrett. Precisamente como los que se habían comprado en Arizona un año antes. Distintos atentados con este rifle de alto poder fueron documentados por la oficina del ATF en la embajada de Estados Unidos en México, que fue informada por la Secretaría de la Defensa Nacional que en julio de 2010, un calibre 50 fue usado para atacar a soldados mexicanos (no se reportó si sobrevivieron).

“¿Cuántos rifles de calibre 50 compraron?”, cuestionó el agregado de la ATF en la embajada en uno de los correos contenidos por el reporte.

Dos casos más se incluyen en el reporte que, por supuesto, no contiene un registro de todos los crímenes cometidos con armas de Rápido y furioso. En septiembre de 2010, luego de un enfrentamiento entre Marinos y sicarios del cártel del Golfo en Tamaulipas, fueron rastreados dos rifles de asalto. Eran de Arizona. El 4 de noviembre de ese mismo año, policías mexicanos arrestaron a 8 personas acusadas del secuestro y ejecución del hermano de la procuradora de Chihuahua.

Tenían dos de las armas que la ATF perdió de vista.

 
Fuente: CosechaRoja.org

jueves, 9 de agosto de 2012

Los Zetas Deny Split




Mexico Security Memo: Los Zetas Deny Split

Deny Split

Unidentified people placed narcomantas Aug. 4-5 in Tamaulipas, Veracruz and Coahuila states denying a split within Los Zetas. Since June 1, unidentified people, believed to be part of a network, have disseminated narcomantas in several states alleging Los Zetas top two leaders -- Heriberto "El Lazca" Lazcano Lazcano and Miguel "Z-40" Trevino Morales -- are betraying their subordinates. The banners' widespread dissemination indicates an interregional information operations campaign regarding the coherence of Los Zetas, with its members as the intended audience.

Regardless of the veracity of the allegations against the top two Zetas leaders, this campaign's intent is to subvert their power base by undermining their subordinates' loyalty. The Aug. 4-5 banners are thus a response to the June 1 banners and to media reports regarding a Los Zetas split. The message denying Los Zetas are divided appears to come from individuals with the ability to act across multiple Mexican states. This suggests that the information operations struggle is occurring at a level within the organization that oversees multiple regions, as opposed to a localized cell within Los Zetas or a competing organization. While authorship of a narcomanta can rarely be verified, the authors of the mentioned messages likely belong to affiliates of Los Zetas, Sinaloa or respective allies of either group.

Given the cellular nature of Los Zetas and their widespread operations, not all Zetas members communicate with the organization's top leadership or even those close to the top leadership. This means posting narcomantas in multiple regions addressing an organizational split could encourage dissent within Los Zetas. Even so, no obvious signs of such dissent have appeared thus far. 



La Barredora's Arrests
Police arrested Gino Huerta Moreno, the suspected head of La Barredora criminal organization, and three suspected members of the same group during a July 31 operation in the San Sebastian neighborhood of Los Mochis, Sinaloa state. According to Mexican authorities, Huerta Moreno had replaced Jesus Ricardo Tapia Lopez as the principal leader of La Barredora. While the arrest of Huerta Moreno occurred in Los Mochis, La Barredora mostly has operated in Guerrero state, primarily in Acapulco, as an affiliate of the Sinaloa Federation. The recent arrests will likely continue the decrease of La Barredora activity in Guerrero state as larger criminal organizations, notably the Cartel Jalisco Nueva Generacion and the Knights Templar, engage in a turf war in the same region.

During 2011, the competing groups La Barredora and Cartel Independiente de Acapulco controlled intergang violence in Acapulco. Toward the end of 2011, it appeared that La Barredora, with support from the Sinaloa Federation, had made significant steps in the fight against Cartel Independiente de Acapulco. Reports of activity attributed to La Barredora, however, substantially decreased in 2012 as the much larger Knights Templar and Cartel Jalisco Nueva Generacion began assaulting each other throughout Guerrero state.

The two bigger groups are fighting each other for control of Acapulco's lucrative port and the mountainous regions of Guerrero, where illicit drug production is concentrated. Given La Barredora's relatively smaller size to those two groups, it is unlikely to regain the influence it once held in Acapulco and elsewhere in Guerrero. The recent arrests of La Barredora's leadership will likely contribute to the declining influence of the organization.

Fuente: http://www.stratfor.com/

Radiografía de los carteles mexicanos de droga.


Radiografía de los carteles mexicanos de droga.

Por Fernanda Kobelinsky 

Los cárteles de Sinaloa, el Golfo y La Familia formaron la Nueva Federación. Aunque sin vínculos de amistad, la asociación busca quitarle el control del tráfico de drogas a Los Zetas.

El informe realizado por la organización estadounidense Stratfor detalla un mapa en el que ubica las zonas que ocupa cada organización delictiva en el país y cuáles son sus posibilidades de "exportar" sus comandos y sicarios.

El cártel de Los Zetas es el que tiene mayor dominio territorial de México. Controlan los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas, Nuevo León, la mitad de Chihuahua, parte de Chiapas y San Luis Potosí, y diversas localidades de Durango, Oaxaca y Zacatecas. Además, manejan la parte norte y centro de Guatemala. A fines de noviembre, un comando de Zetas liberó a un narco mexicano que esta preso en la capital guatemalteca (ver nota relacionada). Este grupo está acusado, entre otros ataques, de haber fusilado a 72 migrantes centroamericanos en Tamaulipas cuando intentaban cruzar la frontera con los Estados Unidos.

El de Sinaloa maneja parte del violento Chihuahua (donde está ubicada la peligrosa Ciudad Juárez), Durango, Sinaloa, Nayarit, y ciertas zonas de Jalisco, Guanajuato, Zacatecas, Chiapas, Sonora y Baja California. La DEA asegura que este grupo ya está instalado en Costa Rica.

El informe ubica al cártel del Pacífico Sur como dueño de Sonora y con mucha presencia en Jalisco y Colima. Incluso, maneja puntos clave del Distrito Federal. Esta organización delictiva recluta jóvenes sicarios, el caso más conocido es el del "Ponchis". Un niño de 14 años que presumía de sus asesinatos por Internet.

A La Familia se lo ubica en Michoacán, con alguna presencia en los vecinos estados de Guanajuato y Guerrero. Este cártel extorsiona bandas musicales y lava dinero con la exportación de shows. Además, reivindica la matanza de 20 turistas en Acapulco: los enterraron, a muchos de ellos, aún vivos, en una fosa común.

La Nueva Federación está en alerta. Sucede que Los Zetas están dispuestos a copar todo el país y cada organización delictiva quiere, por lo menos, mantener su zona. Según el informe, "Los Zetas aparecen preparando un asalto para recuperar el territorio perdido (Reynosa, Nuevo Laredo y Monterrey), aunque el despliegue de fuerzas federales en la región posiblemente retrase o altere sus planes por una ofensiva anticipada".

"Con las elecciones de 2012 acercándose, los niveles sin precedentes de violencia resultan inaceptables para Felipe Calderón, especialmente desde que ha hecho de la seguridad el centro de su presidencia", analiza el documento de Stratfor. Además, afirma que la única solución para México es "que todos los cárteles sean decapitados". 

Como tal situación "parece imposible", la organización estadounidense propone "restaurar el equilibrio de poder entre estas organizaciones criminales" para poder reducir la violencia.

El informe ve con buenos ojos el contrapeso generado por la alianza narco como un posible freno para Los Zetas. Una estrategia polémica que el gobierno mexicano decidirá si finalmente acuña. Como conclusión, asegura que Calderón "llegó a su límite y que no tiene los recursos para contener la acción de los cárteles de las drogas". Lo que para esta organización estadounidense se traduce en la necesidad imperiosa de "ampliar la participación de gobiernos extranjeros".

El cártel mexicano de Sinaloa se instala en Costa Rica
La DEA asegura que el país caribeño dejó de ser un lugar de tránsito para los grupos narcos. La banda criminal tiene "bases y bodegas" donde organiza el envío de drogas hacia los EEUU.

El representante de la agencia estadounidenses antidrogas, Phillip Springer, aseguró -en una entrevista con la radio ADN- que "la acción del narcotráfico en Costa Rica se va a incrementar porque los grupos mexicanos ya se instalaron".
"Durante los últimos dos años, la mayoría de la droga es de Sinaloa. Hay un grupo de comando y exportación. Estoy seguro de que ellos están enviando cocaína desde las bodegas que operan en Costa Rica", afirmó.

Springer visitó la zona sur de Costa Rica junto con el comisionado antidrogas, Mauricio Boraschi, y autoridades del Gobierno de Laura Chinchilla. Según informó La Nación, el funcionario costarricense declaró que, por ahora, no se han detectado grandes entramados de ese cártel. "Nos hemos encontrado con estructuras logísticas en pequeña escala para asegurar el traslado de las drogas por todo el corredor centroamericano, antes de llegar al último mercado que son los Estados Unidos", detalló.

Para el enviado de la DEA, los cárteles de México se trasladan de Guatemala a Honduras y "poco a poco están llegando a Costa Rica". Agregó que "los narcos ven que no hay ejército ni una Fuerza Pública muy fuerte, entonces, es casi abierto para trabajar con sus bases de control". El país centroamericano abolió el Ejército en 1948.

El funcionario estadounidense hizo estas declaraciones justo cuando el Parlamento local comienza a debatir la extensión por seis meses del permiso para que ingresen al país 50 buques de guerra estadounidenses, que participan en acciones de patrullaje contra el narcotráfico en el Pacífico y el Caribe.

El cártel de Sinaloa (estado del noroeste de México) es uno de los más importantes en el mapa de la droga mexicana. Esta banda está acusada de introducir hasta media tonelada de cocaína al mes en los Estados Unidos.

Fuente: Infobae.com